Llegó y se quedó

El marketing audiovisual se ha impuesto definitivamente en todos los sectores. Es por ello que cada vez son más las empresas que necesitan uno o varios vídeos corporativos. Al mismo tiempo, crece el número de productoras que se dedican a brindar este tipo de servicios.

Realizar un buen vídeo corporativo

Los vídeos corporativos son excelentes herramientas ―hoy imprescindibles― que ayudan a transmitir la esencia de una empresa y refuerzan, entre otras cosas, la estrategia de captación de clientes.
El éxito de este formato audiovisual se debe a que los vídeos institucionales permiten transmitir mucha información sobre un producto, marca, empresa o evento empresarial en muy poco tiempo.

 

El mensaje.

Debes saber perfectamente qué quieres transmitir. Antes de empezar ―en caso de que seas una persona externa a la empresa― conoce muy bien la imagen corporativa de tu cliente. La productora podrá ayudarte a identificarla, pero nadie mejor que el departamento de marketing ―o la persona encargada de ello, en empresas más pequeñas―, para especificarte qué es lo que desean contar. Piensa bien a qué público va dirigido el vídeo.

El estilo.

Existen diferentes estilos de vídeos corporativos: con imágenes reales, con animaciones (Motion Graphics), testimoniales, promocionales, con actores, etc. Decide el estilo en función del mensaje, las características de la empresa y el presupuesto. Por ejemplo, si quieres dar a conocer la satisfacción de los clientes de una entidad, nada mejor que elaborar un vídeo testimonial basado en entrevistas. Para una empresa online cuya intención sea explicar el funcionamiento de su web, recomendamos un vídeo con animaciones. Si aún no lo tienes claro, podemos ayudarte.

Mano a mano con el cliente.

Si posteriormente a la entrega del vídeo, no quieres decepcionarte al escuchar «esto no es lo que yo quería», el cliente debe acompañarte durante las tres etapas en que realizas el vídeo corporativo: preproducción, rodaje y postproducción. Cuanto más se involucre en el proyecto, mejores resultados obtendrás y tu cliente quedará más satisfecho.

 La fotografía.

Es mejor grabar poco y de manera precisa que acumular planos inútiles. En la medida de lo posible, ilumina cada escena con el material adecuado. Si el presupuesto te lo permite, contrata a un especialista que se encargue sólo de ello. Utiliza el movimiento en los planos aprovechando esa infinidad de accesorios que existen actualmente (steadycam, dolly, slider, drones, etc.).

La duración.

Piensa en los buenos spots publicitarios: ¡qué efectivos son y sólo duran treinta segundos! No se trata de que realices un vídeo de esta duración, pero ten mucho cuidado con excederte en el tiempo. La media recomendada es de entre dos y tres minutos, sobre todo si el vídeo es para Internet.

Voz en off.

Recurre a un profesional que se desempeñe como actor o actriz de doblaje. No es lo mismo la locución simple que la interpretación. Elije la voz más adecuada para tu proyecto y decide si la prefieres masculina o femenina.

La música.

En Internet existen numerosas librerías de música. Dedica un tiempo considerable a encontrar la que más se ajuste a tus imágenes y al ritmo del vídeo. Algunos realizadores primero escogen la música y, en función del ritmo, graban las imágenes; no es una práctica habitual, pero también vale. Como regla general, la música no debe ser el foco de atención, sino funcionar como complemento.

La postproducción.

Elige los mejores planos que has grabado, asegúrate de que el ritmo de las imágenes sea el más apropiado, retoca cada plano (color, contraste y niveles) y no descartes acudir a los bancos de imágenes. Controla también los niveles de audio, tanto de las voces como de la música, utiliza efectos de sonido o filtros siempre que sea necesario. El sonido es tan importante como la imagen.

David Moreno

CEO en DMP digitals

David Moreno

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